El Tarot y su Historia (Parte 1)

El Tarot y su Historia
El Tarot y su Historia – Primeros datos

Es difícil estudiar los orígenes del tarot debido a la escasez de documentos que la historia nos ha legado. Además frente a las pocas barajas que se conservan, la mayoría incompletas, nunca se tiene la certeza de si se trata de la original o de una copia posterior.

Diversos estudiosos, entre ellos los españoles Daniel Rodés y Encarna Sánchez, el francés Alain Bocher y el canadiense Kris Hadar,  dan la fecha del siglo XIII como la más probable del nacimiento de este juego que con el tiempo ha ido sufriendo numerosas transformaciones pero conservando siempre sus ideas y modelo básico y que sus raíces y contenido hay que buscarlo en la filosofía conocida como “catarismo”, la herejía albigense. Numerosa correspondencia y símbolos presentes en las cartas lo demuestran. La coincidencia geográfica y temporal en el siglo XIII con el Norte de Italia, y el Sur de Francia como puntos fundamentales de la herejía catara y lugares donde aparecieron los Tarots también lo confirmaría.

La estructura del tarot se simplificó con el tiempo hasta derivar en las barajas de juego actuales, que han reducido su tamaño eliminando también los arcanos mayores. Pero su característica intrínseca, lo que la diferencia del resto de barajas, es el lenguaje de símbolos, estás imágenes que concentran de manera universal los conocimientos de la humanidad y las grandes cuestiones sobre su existencia.

Muchas fábulas se han contado acerca del origen del Tarot: una de las más extendidas es su pretendido origen egipcio. Idea que surgió a partir de Court de Gebelin, estudioso del Tarot, quien en 1.781 explicó que había tenido un sueño en el que se encontraba en  el templo de la esfinge, en Egipto, rodeado de las cartas del Tarot pintadas en las paredes. A partir de ahí surgió la idea que tal sueño correspondía a un templo real y dio lugar a que se inventase en el siglo XIX  el llamado “tarot egipcio”, invento moderno que no guarda correspondencia alguna con la verdadera tradición iniciática.

El pretendido origen egipcio del Tarot jamás ha podido ser comprobado puesto que ningún vestigio arqueológico en Egipto recuerda ni remotamente siquiera la posible existencia de tal juego.

Otra teoría dice que fueron los gitanos sus inventores. Tal afirmación carece de rigor histórico, dado que es sabido que en siglo XIV existen ya varias referencias en Europa al juego de “naips” o cartas. Los gitanos no habían llegado todavía a Europa en dicha fecha.

Por último otra afirmación aún más fantástica es la que lo sitúa en la ciudad marroquí de Fez, donde en el año 200 se habrían reunido sabios de todo el mundo con el fin expreso de transmitir un conocimiento a la posteridad……

En realidad, los Tarots más antiguos que conocemos corresponden a Italia (Visconti Sforza. segunda mitad del siglo XIV, Venezia primera mitad siglo XIV ) y Francia ( Charles V, año 1.500, Noblet, año 1.650 Vieville, año 1650).

El Tarot y su Historia
Tarot de Taricchi mandado a hacer por Visconti Sforza 1450

Siglo XV.

El origen de la palabra “Tarot” es impreciso, ya que el término Tarot se considera que “puede ser” de origen egipcio, hebreo o latino, pero lo cierto es que más bien es un anagrama, y es la clave para el misterio de las Cartas. Se considera que el término Tarot es una palabra artificial, y que los “ocultistas instruidos” creen que procede del sustantivo latino Rota, palabra que aparece en la Carta o Clave 10, “La Rueda de la Fortuna”; siguiendo el sentido de las agujas del reloj desde la parte inferior vemos escrito Rota, que significa rueda. Este término también es importante en el libro de los Rosacruces “Fama Fraternitatis” (1624) y el uso que de él hacían los hermanos  rosacruces en su vida parece una alusión clara al Tarot.

Ahora bien, podemos seguir este ejemplo y hacer una lectura por Metátesis con estas cuatro palabras y podríamos leer la frase: ROTA TARO ORAT TORA ATOR, esto es: “La Rueda del Tarot expresa la ley de Athor o Madre Naturaleza”. Aquí ROTA (Latín) es: Rueda; TARO es Tarot; ORAT (Latín): habla, expresa; TORA (Hebreo): Ley; ATOR (egipcio): Venus egipcia o Madre Naturaleza. También podría ponerse en vez de ROTA el vocablo TROA (Hebreo): Puerta.

Este extraño paquete de Cartas no tiene historia “exotérica” antes del siglo XIV. Los más antiguos ejemplares de dibujos del Tarot preservados en los museos fueron probablemente pintados hacia el año 1390. Los primeros nombres para el Tarot son todos italianos. Originalmente las cartas se llamaban Carte da Trionfi (cartas de los triunfos).

En torno a 1530 (alrededor de 100 años después del supuesto origen de las cartas) comienza a ser utilizada la palabra tarocchi (singular tarocco). La etimología de esta palabra nueva no se conoce. Unos dicen que proviene del hebreo (que deriva de Théraph, tablas del oráculo judío) o del griego (de la palabra eratoi, compañeros) o del  árabe (que deriva de la palabra tar, enemigo) o del latín (de la palabra terere, barajar) o según Court de Gébelin (que deriva de las palabras egipcias tar, vía o camino, y rog, rey o real). La forma alemana es Tarock, la forma francesa es Tarot. Aunque se supiera la etimología, probablemente no nos diría mucho acerca de la idea que está detrás de las Cartas o Naipes, ya que sólo entró en uso 100 años después de su aparición.

La fuente cultural de los símbolos del Tarot no tiene un origen claro, pero es cierto que el simbolismo del Tarot “en Occidente” no procede de Egipto (o la India, o de otro lugar exótico) sino que el simbolismo de las Cartas se extrae de la cultura de la Europa medieval y renacentista.  

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Tarot Piero sella Francesca 1440

En 1227, viajeros franceses informan que los niños italianos eran «instruidos en el conocimiento de las virtudes con unas láminas que ellos denominan carticellas».

En 1240, El Sínodo de Worcester prohíbe a los clérigos «el deshonesto juego del Rey y de la Reina», frase que puede referirse a las cartas, al ajedrez, o a alguna otra moda frívola acaso menos inocente. Por aquella época Ramón Llull (1235-1315) habría conocido los veintidós arcanos, según afirma Oswald Wirth.

En 1299, El Trattato del governo della familia di Pipozzo di Sandro, manuscrito sienés fechado en ese año, menciona la existencia de los «naibis». Parece ser la más antigua referencia a las Cartas en manuscritos occidentales.

En 1332, Alfonso XI de Castilla, “El Justiciero”, recomienda a sus caballeros que se abstengan de los juegos de cartas. De 1310 a 1377, hay en Alemania varias referencias a los naipes, propagados por los soldados de Enrique VII de Luxemburgo, efímero emperador germánico durante sus campañas italianas.

En 1377, el padre Johannes, un sacerdote alemán de cuya identidad sólo se conserva la firma en un informe redactado en latín (colección del British Museum) aseguraba que “un cierto juego, llamado de los naipes, ha aparecido entre nosotros este año. Pero ¿cuándo, por quién y en qué lugar ha sido ingeniado este juego? Esto es algo que se ignora totalmente”.

En 1379, una crónica de Viterbo hace mención a «il gioco delle carte che in saracino parlare si chiama nayb» (el juego de las cartas que en árabe se llama nayb). Nayb, de donde derivarán «naibis» y de ahí naipes, es el singular del indostano nabab (virreyes, lugartenientes, gobernadores); esta etimología es una de las pruebas que para la mayoría de los especialistas corrobora el origen oriental de las cartas, introducidas seguramente en Europa por los comerciantes italianos.

En 1381, en una minuta del notario Laurent Aycardi, fechada en Marsella el 30 de Agosto de ese año, da cuenta de la existencia de un juego de naipes entre los bienes de la herencia dejada por uno de sus clientes. La referencia en el inventario, al lado de muebles, joyas y otros bienes, puede dar idea del alto valor que tenían por entonces estas colecciones deslumbrantes, hechas a mano y en tirada singular. 

En 1392, Jacques Gringonneur, astrólogo y cabalista del siglo XIV, inventó, según se dice, barajas para jugar, destinadas a la diversión del rey Carlos VI de Francia (1368-1422) cuando éste curiosamente perdió la razón (1392). Gringonneur pintó tres juegos de cartas para el monarca. Durante tiempo se pensó que unas Cartas conservadas en la Biblioteca Nacional de París fueron las que pintó Gringonneur, pero posteriormente se llegó a la conclusión de que eran originarias del norte Italia y del siglo XV o comienzos del XVI.

Hay ciertas dudas de que se tratase de barajas completas del Tarot, pero cabe sospechar que pudieran haber sido perfectamente parte de una baraja con símbolos astrológicos y cabalísticos; faltan varios arcanos mayores y todos los menores, excepto La Sota de Espadas. Dichas láminas, pintadas a mano, carecen de leyendas y la numeración es posterior.

Lo que sí cabe señalar de estos naipes es que son los más antiguos Tarot que se conservan, y el artesano Gringonneur debe a ellos su perdurabilidad. Es evidente que no son originales, sino copia o refundido de otros juegos más antiguos, pero ofrecen por primera vez la totalidad de las 78 láminas, incluyendo los 22 arcanos, que debieron desconcertar los entusiasmos lúdicos del desdichado Carlos VI.

Pero es en los Sermones de Ludo Cum Aliis, manuscrito anónimo de un dominicano a finales del siglo XV, donde encontramos el primer documento conocido que enumera una serie de cartas muy parecida a la que hoy conocemos como Arcanos mayores.

  • El Tarochino de Bolonia (1419)

Un juego reducido a sesenta y dos láminas por la supresión de los doses, treses, cuatros y cincos de los arcanos menores. Se cree que fue creado por Francesco Fibbia, príncipe de Pisa, mientras se hallaba exiliado en Bolonia donde falleció en 1419.

Los arcanos mayores no llevan ninguna leyenda y El Papa, La Papisa y El Emperador son aquí figuras de moros.

Hay una continuación en este modelo realizada por el boloñés Giuseppe Maria Mitelli (1634-1718), utilizando la técnica del grabado. Ésta presenta a La Papisa como un segundo Papa, con lo cual habrá dos: uno sentado y el otro de pie. El Ahorcado se substituye por un hombre golpeando a otro con un martillo, El Sol por el dios Apolo y La Luna por Diana.

  • El tarot de Visconti-Sforza (1432)

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    Bonifacio Bembo, por el duque de Milán Franceso Sforza1450

Se supone que fue pintado entre 1432, año en que tuvo lugar el matrimonio de Francesco Sforza con Bianca Maria Visconti que unió a ambas familias, y 1466, en que murió el duque de Sforza. En muchas de las cartas aparecen insignias heráldicas de ambas familias.

Está compuesto de láminas recubiertas de pan de oro y pintadas a mano. Es el tarot más antiguo de los que se conservan en buenas condiciones y del que además solo faltan cuatro cartas.

En este mazo es curioso ver que en El Carro aparece una mujer en lugar de un hombre, y que hay tres cartas que no se corresponden con otros tarots, que son La Caridad, La Fe y La Esperanza (que actualmente es La Estrella).

Se dice que la carta de La Papisa representa a Manfreda Visconti, quemada viva en el año 1300 por encabezar una herejía en virtud de la cual fue nombrada Papisa.

  • El Tarot de Mantegna (1465)
El Tarot y su Historia
Tarot Mantegna 1460

Es un precedente del Tarot utilizado en la educación de niños de clases altas. Su función pedagógica y su diseño eran similares a los cromos actuales.
Aunque debe su nombre al pintor cuatrocentista Andrea Mategna no fue éste su autor, ni tampoco Baldini, aunque podría haber sido Francesco del Cossa.
Son láminas de 10 x 18 cm que expresan un cosmos dividido en cinco grupos de diez cartas cada una y distribuidas como sigue.

Serie E. Las clases sociales: Mendigo, Mercader, Caballero, Rey. Emperador, Papa, etc.
Serie D. Las musas: Musa de la elocuencia, astronomía, el canto y la danza, etc
Serie C. Artes y ciencias: Gramática, Geometría, Filosofía, Astrología, Música, etc.
Serie B. Virtudes y principios cósmicos: Templanza, Fortaleza, Justicia, Esperanza, etc.
Serie A. Los planetas y las esferas: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno…

En cada grupo las figuras integrantes respetan una jerarquía de importancia. La segunda es más relevante que la primera pero menos que la tercera.
A su vez cada grupo sigue un orden numérico progresivo y un orden alfabético decreciente, de manera que el último grupo, que comprende la categoría de los planetas, termina con la Causa Primera de todas las cosas, Dios, y lleva la letra A.

Siglo XVI. 

  • La lámina Cary (1500)

Es una sola hoja que muestra la impresión de varias cartas que por primera vez coinciden con el modelo de tarot que se acabaría imponiendo con el tiempo, el de Marsella (Francia). Aunque probablemente esta lámina fue producido en Milán (Italia).
En 1499 Francia conquistó el norte de Italia y probablemente las cartas de Tarot de este estilo fueran copiadas por los invasores franceses y llevadas a su país.

En 1590, el italiano Garzoni hace una minuciosa descripción del Tarot que encaja con el actual Tarot de Marsella.
Actualmente esta hoja pertenece a la colección Cary (Biblioteca Universitaria de Yale).

  • El tarot de Carlos VI.

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    Baraja Gringonneur 1392

Un registro del tesorero de Carlos VI de Francia cita el pago por tres barajas doradas, pintadas para el rey, por Jacquemin Gringonneur. Esta entrada fecha de febrero del 1392.

Durante mucho tiempo se pensó que la baraja de la imagen a la izquierda de estas líneas era la pintada por Gringonneur, lo que la convertía en el modelo más antiguo que se conserva.

Hoy sabemos que no es así, y que en realidad fue creada a finales del siglo XV o comienzos del XVI, en el norte de Italia.

Está incompleta, faltan varios arcanos mayores y todos los menores excepto La Sota de Espadas.

Dichas láminas, pintadas a mano, carecen de leyendas y la numeración es posterior. Se conserva actualmente en la Biblioteca Nacional de París.

  • La Minchiate Florentina (1550)

Se considera una línea extinguida del Tarot y una muestra de cómo debieron ser las barajas anteriores hoy perdidas.

“De las setenta y ocho cartas ya conocidas se suprimió El Papa, pero se añadieron las tres virtudes teologales, una virtud cardinal, La Prudencia, los cuatro elementos y los doce signos del zodiaco, o sea viente cartas nuevas, con lo cual su número se eleva a noventa y siete: cincuenta y seis arcanos menores y cuarenta y uno mayores.” (Emilio Salas).

Las seis últimas cartas, que van de la Estrella al Mundo, están sin numerar y El Loco se sitúa al final de todo.
Como vemos en la imagen, los Caballeros de los arcanos menores se hallan representados por centauros.

Siglo XVII.

  • Tarot de París (principios de siglo)
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Tarot-de-Paris-Siglo-XVII

Parece ser una copia realizada apresuradamente de una baraja anterior más elaborada, recogiendo así características de antiguos tarots que quedaron en desuso.
“A pesar del origen italiano del tarot se impuso rápidamente el modelo provenzal gracias a la simplicidad de su dibujo y al acierto de sus colores, que conserva mejor el espíritu tradicional, hasta el punto de ser exportado a la misma Italia. Es por ello que todos los modelos anteriores a 1760 poseen sus leyendas escritas en francés, y sólo a partir de dicha fecha empiezan a traducirse al italiano y demás idiomas nacionales.” 

  • Pre-Marsella (XVII)

“Por fuentes escritas se sabe que a lo largo del siglo XVII en España, Francia, Alemania, Flandes e Italia se realizaban láminas de Tarot pintadas a mano, pues la impresión de cartas estaba prohibida”. En 1631 se levanta el veto en Francia y las barajas serán producidas con xilografía, estampación a partir de moldes de madera, dando origen al Tarot Marsella.

De entre las barajas que inspiraron el modelo clásico y aún se conservan destacan las de Jacques Vieville y Jean Noblet, las dos fechadas en 1650 y realizadas por estampación industrial.

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